ALZHEIMER Y DEMENCIA SENIL

Mi madre sufrió de Alzheimer, se la detectó El Dr. Senestrari, un médico iriologo, que fue una eminencia en Córdoba, Argentina; a los 70 años, él me dijo: “Tu madre tiene un primo hermano de la demencia senil”, lo malo que nosotros no le dimos la importancia, ella comenzó con una sordera, era una persona que sufría de muchos ataques de presión, además de tener problemas desde su niñez, fue una hija de madre soltera, que la perdió cuando tenía ocho años y tuvo que criar a su hermana menor. Todo eso ayuda a que la persona se deteriore más rápido en la madurez. De todos modos vivió hasta los 92 años, aunque tuve en un momento decidir ponerla en un geriátrico, porque necesitaba de mejores cuidados y yo trabajaba. La neuróloga me dijo que fue por la gran contención familiar. No hay texto alternativo automático disponible.

La demencia senil es una enfermedad que provoca el deterioro de la memoria y otras capacidades del razonamiento relacionadas con el lenguaje, la percepción o el juicio. Estos síntomas, producidos por una falta de comunicación en las células nerviosas, interfieren en la vida cotidiana del paciente y, en las fases más avanzadas, lo convierten en dependiente.

Cuando se habla de demencia senil sólo se hace referencia a aquella que se dan después de los 65 años, por lo que, lo más apropiado, sería determinarla, únicamente como demencia.
La enfermedad de Alzheimer es la demencia más frecuente, pero puede aparecer a edades más tempranas y sus síntomas se van agravando a medida que progresa la patología, implicando, en algunos casos, la muerte del paciente, factor que la demencia no tiene porqué conllevar.

Similitudes y diferencias

Tanto la Demencia como el Alzheimer, se engloban dentro de las denominadas enfermedades neurológicas, siendo ambas irreversibles y degenerativas, lo que implica que las funciones orgánicas dañadas o perdidas del paciente no puedan regenerarse. La diferencia es que, en el caso del Alzheimer, éste degenera hasta provocar la muerte de la persona en la mayoría de los casos, y puede darse a una edad mucho más temprana que la Demencia, puede comenzar los primeros síntomas a los 30 y declararse la enfermedad entre los 45 a 50 años, mientras que la demencia no es causa directa de fallecimiento, como fue el caso de mi madre. Ella gracias a Dios tuvo una muerte dulce, aunque dolorosa para nosotros.

En cuanto a las causas, en el caso del Alzheimer éstas son desconocidas, según el Dr. Senestrari decía que era de personas que habían sufrido mucho en su vida. Pero en la demencia puede ser la secuela de una infección, del consumo de drogas, de tumores, como fue su caso, cáncer de mamas, o de otras patologías de carácter degenerativo.

En los dos casos, que un familiar directo padezca alguna de las dos patologías, el hecho de mantener niveles de presión arterial altos o ser mujer, pueden ser factores de riesgo.

Por otro lado, tanto las personas con Demencia como aquellas que tienen Alzheimer, poseen una misma percepción de la realidad y sólo existen diferencias en los síntomas dependiendo de la fase en la que se encuentre el paciente. Los síntomas vibracionales comienzan con la pérdida de las cosas, tener la sensación que le roban y sobre todo recordando muchas cosas de su niñez y no de las más recientes. . Lo más doloroso que me pasó como hija, es que me preguntara”¿usted quien es?”, van perdiendo el contacto con la realidad; es allí que con un tratamiento complementario al que el especialista les dé, como es el de la Flores de Bach, pueden jugar un papel importante, no para curar, ya que lamentablemente es progresivo, pero sí para frenar la enfermedad. Aunque muchas veces los médicos ortodoxos renieguen de este tipo de tratamiento.

Consejos para los familiares

La contención familiar ayuda mucho en estos pacientes y “de forma práctica y entendible, la idea es retrasar al máximo el momento demencia , para que de esta manera, se pueda evitar la dependencia”, explicaba la neuróloga.

Para ello, es necesario implicar al paciente en un estilo de vida saludable, controlar los factores de riesgo cardiovascular o fomentar sus reservas cognitivas y motivacionales. En mi caso, a mi madre le gustaba mucho pasear y yo no le dejaba de sacar con su silla de ruedas a todos lados,además en la parte cognitiva, la ayudábamos con mi hermana jugando a las cartas y aunque cueste creer, nos ganaba siempre.

Hay que emplear un lenguaje claro, ya que su capacidad de entendimiento se va perdiendo y como no captan lo que le dicen, y eso hace que se comiencen más rápido a encerrar en su mundo.

Aprovecho para agradecer el hogar que tuvo mi madre en sus últimos años, “Rincón Feliz” en Mina Clavero, lugar donde atendían a sus viejitos como si fueran familiares suyos.

Mi madre siempre decía: “de este mundo solo me llevaré lo que vea”, y así fui cumpliendo sus deseos, viajó, salió, se divirtió hasta que Dios se la llevó con su viejito que la estaba esperando desde hacía 10 años.

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