Querer versus amar

—Te amo — le dijo el Principito
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Este es un tema que nos cuesta mucho diferenciar y, que en el ochenta por cientos de de las personas que vienen a mis consultas terminan rondando en este tema.
Una cosa es querer y otra muy diferente es amar
Querer es una actitud egoísta, querer a alguien, es tratar de que esa persona esté a costa de cualquier cosa a mi lado, o interpretado de otra manera es utilizar un medio para lograr un fin.

Amar es ponerse a disposición de alguien sin pedir nada a cambio, conservando cada uno su libertad y siendo plenos de nosotros mismos.

Los síntomas vibracionales emocionales del “querer” son muchos, entre otros:
“Es que yo lo/la quiero”.
“Es que no puedo vivir sin ella/él”.
“Es que solo puedo ser feliz a su lado”.

La verdad es que esa persona quiere decir:
“Lo/la necesito”.
“Tengo miedo de estar sola/o”.
“Tengo miedo de que me deje y no encuentre otro/a que me quiera”.

Esto es un tremendo acto egoísta, del mismo EGO, que solo quiere nublar y ocupar tu noventa por ciento del cerebro, ese diablito que siempre interfiere para que no te AMES, porque teniendo miedo, te tiene dominado/a y pueden llegar a ser personas muy destructivas, debido a que ese miedo te hace “atar” al otro con la culpa, el reproche, las peleas, la victimización.
Si alguien te ama es porque desea estar contigo. Si alguien te quiere, solo quiere que no le dejes solo/a.

Si alguien te ama es porque desea estar contigo.  Si alguien te quiere, solo quiere que no le dejes solo/a.

El verdadero amor es “soltar”, Kahlil Gibrán dijo:
“Si amas a alguien, déjalo ir….si vuelve es tuyo, sino nunca lo fue”
Ya sé que es fácil decirlo y difícil aplicarlo, ¡No! Yo lo viví, lo pasé y cometí los mismos errores que todos hacemos; pero es allí, donde con un buen acompañamiento de una Terapia consciente y con las Flores de Bach justas para esos casos, es que más de una vez se producen los pequeños milagros. Porque siempre el “supuesto problema es de uno” y cuando uno cambia, el mundo puede cambiar a tu alrededor.